I parte
La noche se presentó tibia, con una lluvia solemne que le devolvía recuerdos de una infancia donde figuraba la entrega total y amorosa de quien estaba frente a ella. Sumergida en sordos monólogos se disponía a llenar la maleta designada para los libros que tan meticulosamente había escogido durante la mañana. La dejó terminar.
Presa por una trampa de la nostalgia, solo se atrevía a mirarla a través del vidrio de aquella puerta estilo francés que dos años atras había hecho cambiar con el fin de continuar la armonía de los muebles en el resto del dormitorio. Era una mujer segura, tenaz, dispuesta a tomar el mundo con sus propias manos y sostenerlo con la única fuerza que nunca disminuía en ella: Voluntad.
Su vida nunca supo darle lo que en realidad merecía su esfuerzo y trabajo diario, pero a diferencia del resto, era felíz. Su figura temprana no mostraba los años de dedicación, sacrificios y entrega total que depositó en su familia. Capaz de soportar las mas duras abyecciones de la vida, sin dar una muestra de debilidad en su caracter y separarse de sus principios, había perdido cualquier interés de búsqueda en su propia satisfacción, y se iniciaba en un difícil intento por vecer los nuevos temores que habían llegado al hogar. Sabía que era el pilar en aquella familia y debía mantenerse firme por mucho tiempo más.
Valeria había heredado de ella su inteligencia y determinacion en realizar a la perfección cada cosa que su padre disponía en tareas de crecimiento integral para ella y sus hermanos. Poseía la misma habilidad manual que su madre y disfrutaba moldear macetitas con conchas de mar que su abuela enviaba cada verano.
Su vida nunca supo darle lo que en realidad merecía su esfuerzo y trabajo diario, pero a diferencia del resto, era felíz. Su figura temprana no mostraba los años de dedicación, sacrificios y entrega total que depositó en su familia. Capaz de soportar las mas duras abyecciones de la vida, sin dar una muestra de debilidad en su caracter y separarse de sus principios, había perdido cualquier interés de búsqueda en su propia satisfacción, y se iniciaba en un difícil intento por vecer los nuevos temores que habían llegado al hogar. Sabía que era el pilar en aquella familia y debía mantenerse firme por mucho tiempo más.
Valeria había heredado de ella su inteligencia y determinacion en realizar a la perfección cada cosa que su padre disponía en tareas de crecimiento integral para ella y sus hermanos. Poseía la misma habilidad manual que su madre y disfrutaba moldear macetitas con conchas de mar que su abuela enviaba cada verano.
De caracter fuerte y con una extrema confianza en sí misma había aprendido a ser independiente desde muy temprana edad. Su madurez y forma de pesar le aislaban del resto de jóvenes, pero al mismo tiempo le otorgaba la admiración de quienes ya habían vivido y disfrutado esos mejores años.
Las semanas anteriores habían sido difíciles en casa. La presencia de un huésped sigiloso e inesperado había despertado un ambiente de intranquilidad y preocupación en todos. La única que parecía soportarlo con cierta impavidez era su madre, que ya había terminado de empacar y se distrajo con uno de los libros de Anthony de Mello que solía leer una y otra vez durante las noches.
Todo estaba listo. La mañana siguiente había de partir, sin nada más que la convicción de vencer al enemigo. Los protagonistas: ella y el cancer.


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